CAPITULO III
FANTASIA O REALIDAD
Ya llego el sábado, hoy se cumple una semana desde que lo vi por primera vez y aún no logro entender como no me lo he podido sacar de la cabeza, solamente lo vi unos minutos y desde ese momento no he parado de pensar en él.
Llegue al café como siempre muy temprano, el día sábado era muy pesado ya que trabajaba todo el día pero eso no importa ya que estaba acostumbrada a eso y de cierto modo me alegraba no estar en mi casa pensando.
El trabajo fue arduo, sin duda cada vez llega más gente al café y eso me alegra mucho, al parecer a todos les gusta nuestro café, a todos menos a uno, que es él que me interesa que venga pero que jamás volvió. La tarde llego rápidamente y con eso mi momento de volver a la realidad, sabia que no me estaría esperando así que simplemente me dedique a terminar mi trabajo, para volver a mi casa lo antes posible.
Al terminar y como siempre le entregue la caja a Don Nelson.
- Todo en orden hija- Me pregunto Don Nelson.
- Claro que si, ¿Cuándo me ha faltado dinero?- Le encare.
- Jamás por eso creo que deberías estudiar otra cosa- Murmuro
- Don Nelson, otra vez con eso, mejor me retiro, no quiero discutir con usted y por el mismo tema-.
- Si hija, vete a casa y descansa-
- Adiós Don Nelson, Adiós chicas- Grite para que supieran que ya me iba.
Giré sobre mi propio eje y me precipite a salir por la puerta del café, estaba a punto de llegar a mi auto cuando alguien me toma por el hombro, me fue imposible no dar un salto.
- Perdón, soy yo, no quise asustarte- Me dijo la voz tras de mí.
Me voltee, a pesar de la poca luz pude ver el rostro, aquel que un día me dejo pensando en él más de una semana.
- ¿Dimitri?- Pregunte, aunque sabia que era él.
- Si soy yo, perdóname Alexia no quise asustarte.
- Pero lo hiciste- Le interrumpí.
- Si lo note- Contestó con un tono de burla en la voz.
Los ojos de Dimitri brillaron de una manera tan hermosa que era imposible no dejar de mirarle, me perdí en la profundidad de su mirada, nos quedamos así unos minutos, sin decir nada solo mirándonos a los ojos.
- ¿Qué pasa?, ¿Por qué estas aquí?- Pregunte.
- La verdad aún no lo se. Alexia estuve toda la semana pensando en ti y debatiéndome si venia o no, muchas veces me quede aquí junto a tu auto pero me iba antes que salieras, no tenia ninguna explicación para estar aquí, al igual que ahora, que no se porque estoy aquí.
Baje la vista y gracias a Dios era de noche y no podría ver mi cara colorada, parecía un verdadero tomate. Me alegro tanto escuchar que le pasaba lo mismo que a mí, aunque tenía miedo de admitir que me pasaba lo mismo.
- Creo que me equivoque al venir, Alexia perdona, ya no te molestare más- Tomando mi silencio como un rechazo.
- Dimitri- Dije mirándole a los ojos.
- Me paso lo mismo, pase toda la semana pensando en ti, soñando con que entrabas por esa puerta (indique hacia atrás apuntando al café), o al menos que me esperarías a la salida como hoy, pero me canse de esperar, ya que jamás llegaste.
- ¿Es demasiado tarde?- Me pregunto
- La verdad no, pero no se si esto es real o una imaginación de mi alocada cabeza-
Dimitri hecho a reír y me fue imposible no enamorarme de aquella sonrisa que iluminaba todo su hermoso rostro, se que no soy muy parcial en mis comentarios, pero sin duda aquel chico era realmente maravilloso.
- Alexia soy real, mira me puedes tocar si quieres- Me interrumpió en mis pensamientos
- En mis sueños dirías eso- Conteste.
- mmm... Tienes razón pero que prefieres ¿Fantasía o realidad?-
- La verdad, prefiero la realidad- Conteste
- Entonces, entiende estoy aquí, realmente frente a ti, pidiéndote una oportunidad- En ese momento se le corto la voz y se quedo en silencio.
-¿Oportunidad?, ¿Para que?- Pregunte.
- Para lo que quieras, entraste mi vida de una forma muy extraña, aun no puedo entender como llegaste ahí y porque aun no sales, se que es mucho pedirte algo ahora, pero me conformo con tu amistad… Por ahora.
- Mi amistad te la puedo dar y algo más, solo el tiempo lo dirá, por ahora amigos esta más que bien.
Justo en ese momento a caer unas gotas del cielo, miramos hacia arriba intuitivamente y vimos como caían las gotas cerca de nosotros.
- Noo… llueve que malo- Dije
-Me encanta encontrar la lluvia- Dijo él
- A mi también, pero en ese momento no es buena ya que me tendré que ir y no quiero.
- Alexia quédate por favor- Poniendo cara de suplica.
- No puedo, perdón.
- ¿Te volveré a ver?- Me pregunto.
- Claro que si. No ahí nada más en este mundo que desee tanto como verte otra vez. Conteste, tratando de ocultar la necesidad de estar junto a él.
- Entonces te doy mi número de celular, para que me llames- Dijo
Nos intercambiamos nuestros números, ya a esa hora era un temporal que caía sobre la ciudad, pero sobre todo, sobre nuestros cuerpos.
- ¿Te llevo a alguna parte?- Le propuse, tratando de alargar nuestro encuentro, el mayor tiempo posible.
- No te preocupes traje mi moto-
- Mal día para la moto ¿No?-
- Si claro, debí traer el auto, pero bueno fue mi elección- Contesto.
- Hablando de elecciones- Le dije
Lo mire y le di un fuerte abrazo, ya me tengo que ir y le di un beso en la mejilla, él tomo si cara y la dejo junto a él mucho más de lo necesario.
- Espero a que te marches, para irme, si al final me mojare igual- Dijo irónicamente.
- Esta bien… ¿Me llamas?- Pregunte.
- No, ¡Tú me llamaras! Para decirme si llegaste bien, porque si no es así no podré dormir tranquilo.
- Está bien, te llamo llegando a casa.-
Me subí a mi confiable Vitara y puse la llave en el arranque, hice contacto pero el auto no partió, no se que pasaba, hice todo otra vez pero nada el auto no quería nada, mire por la ventana y vi la cara de Dimitri que estaba llena de felicidad, yo trate otra vez, pero nada, mi confiable auto me abandono.
- Te llevo a alguna parte- Me pregunto Dimitri.
- A mi casa puede ser.
- Claro vamos-
- No espera, tengo que dejar el auto aquí.
Me voltee para ir al café, pero me arrepentí y me giré otra vez hacia Dimitri, me acerque a él y le dije al oído…
- Espérame.
Él me tomo por la cintura y me pego a su cuerpo en un fuete abrazo, sin separar nuestros rostros aun juntos me responde susurrando en mi oído…
- Toda la vida si es necesario.
Yo casi morí con lo que dijo, mi corazón comenzó a latir aun más rápido.
- Voy donde Don Nelson para dejar mi auto aquí.
Me giré y entre al café, luego de hablar con Don Nelson, salí para guardar el auto en la parte de atrás del café, así mañana vengo por el. Le pedí a Dimitri que me ayudara a empujarlo, luego de eso le di unas explicaciones rápidas de cómo llegar a mi casa, mientras caminábamos hacia la moto.
- Sujétate fuerte, no quiero que te me caigas- Me dijo mientras me pasaba el casco.
- Estaré bien- Conteste con un poco de miedo en la voz para ser honesta.
Me apreté contra su espalda, me fue imposible no tocar ese abdomen plano y marcado que se podía sentir a pesar de la ropa que traía, el olor de su cuerpo era delicioso, estaba apunto de rendirme ante todos los encantos de aquel joven, pero algo me hacia mantener la cordura.
- Toca no más- Dijo Dimitri interrumpiendo mis pensamientos.
- Aprovecha tu, que tal vez esta sea la única oportunidad que tengas para tenerme tan cerca.
- ¿Lista?-
- Si - conteste
Dimitri arranco la moto la cual dio un ronroneó y partió como una flecha, yo me apreté aun más a ese cuerpo escultural, mirando a mi alrededor como pasaban las casas, los semáforos y la poca gente que estaba en la calle a esa hora, la lluvia ya no me molestaba, en estos momentos tenia algo más importante que apreciar. Lamentaba que la moto fuera tan rápida ya que pronto llegaríamos a casa y tendría que dejarlo.
En aquel momento escuche que Dimitri decía algo, pero no podía entender bien ya que el sonido de la moto opacaba cualquier sonido, así que me concentre en lo que debía estar diciendo y de repente escuche una frase que me dejo petrificada.
- No te imaginas como me encantas Alexia, me encantaría tener el valor para decírtelo- Se estaba declarando, diciendo todo aquello que sentía y como sabía que no podía oírle las decía sin restricciones.
