El amor siempre es difícil y una relación aun más, pero todo se complica cuando ahí un secreto que guardar. Secreto que puede terminar con todo.

jueves, 17 de diciembre de 2009

CAPITULO II
NADA AUN

Ya es lunes y como siempre me levante muy temprano para ir a la universidad hoy debía entregar el trabajo de psicopatología y trabajar en la tarde, así que luego de tomar desayuno me fui a la universidad, al llegar estaban algunos compañeros en el estacionamiento a unos pocos autos del mío, me baje, tome mi mochila y la carpeta con el trabajo en su interior, que sin darme cuenta como eran de unas fáciles veinte hojas o tal vez un poquito más. Mis compañeros se acercaron, pude ver a lo lejos a Macarena una chica hermosa de pelo rubio con unas ondas que le llegaban a la mitad de la espalda, no había forma de que ella se viera mal con lo que trajera puesto, junto a ella venia Carlos su mas ferviente admirador, más parecía un perro faldero pero Macarena jamás a mostrado intenciones de verlo de otra forma, también venia Diego un joven de aspecto amable, es como un muñeco de felpa, su pelo color castaño, siempre corto y bien cuidado, media fácilmente un metro noventa y siempre lo encontré muy guapo, los tres caminaban muy rápido acortando el trayecto entre nosotros.

- Hola Alex- Digo Diego con una gran emoción.
- Hola Diego, Carlos y Maca- Los salude a los tres para no mostrar preferencias.

Diego se puso junto a mí y se ofreció para ayudarme con algo. Le mire y sonreí.

- No Diego gracias solo traigo mi mochila y la carpeta...
- Está bien, otro día será – Contestó con tristeza en su voz
- ¿Alex traes el trabajo?- Me pregunto Macarena.

Conteste con la cabeza, sin decir nada.

- ¿Te costo hacerlo?- Me pregunto Diego.
- La verdad no, solo que tuve que leer mucho pero solo eso.
- Yo estuve a punto de no hacerlo- Comento Diego.

Ya estábamos por llegar a nuestra primera clase en la cual debíamos entregar aquel trabajo. Al llegar a la sala el maestro nos esperaba en la puerta.

- Dejen los trabajos sobre mi mesa- Dijo el profesor sin mirar a quien le hablaba.
- ¿Pero lo hiciste? Le pregunte a Diego.
- Claro hermosa, me costo mucho pero lo hice- Dijo sonriendo.
- Para la otra si no puedes pídeme ayuda- Le susurré mientra caminábamos hacia la mesa.

Me fue imposible no ponerme colorada a lo que Diego me dijo, pusimos el trabajo sobre la mesa y me fui a sentar al final de la fila de mesas junto a la ventana. Diego se sentó junto a mí.

- ¿Te molesta?- Me pregunto
- ¿Que sientes junto a mi?- Conteste pero a la vez pregunte.
- Si, eso-
- No, claro que no me molesta, tú sabes que me gusta tu compañía.
- ¿Te molesta que te diga preciosa?- Pregunto bajando la vista.

La pregunta me tomo por sorpresa, no estaba preparada para algo así, me sonroje otra vez y baje la vista.

- No, no me molesta, me halaga, pero siento que lo dices de amable- Conteste
- No es así, lo digo porque lo siento, te encuentro demasiada linda para que seas real, cada vez que te veo creo que estoy soñando.

En ese momento el profesor Días llamo al orden en la sala, él comenzó a pasar la materia del día, todos sacamos los cuadernos y nos dispusimos a anotar como era normal en este ramo. Las dos horas pasaron muy rápido pero al igual de cómo escribimos en este ramo, estaba a punto de creer que mi mano no podría soportar más, pensé que mi mano moriría en el intento. Al terminar la clase, solté el lápiz y comencé a sobarme la muñeca ya que me dolía mucho. Diego tomo mi mano y comenzó a acariciarla como dándole masajes, yo trate de quitarla pero él apretó más fuerte mi mano, así que simplemente lo deje seguir. Luego de un momento soltó mi mano y dijo.

- Espero que ya este mejor y no duela tanto-
- Gracias Diego, ya paso el dolor, eres un sol-.

Caminamos a la siguiente clase y así pasamos de clase en clase hasta que se termino mi día en la universidad, eran las dos de la tarde, me dirigí a mi casa para comer y poder descansar un poco ya que a las cuatro debía estar en el café de Don Nelson.

Comí y me fui a dormir un momento ya que estaba agotada. Desperté cerca de las cuatro de la tarde, corrí a mi auto y me fui al café. Al llegar me fui a poner el uniforme y salí para recibir la caja pero la chica que trabaja en las mañanas aun no terminaba, así que me fui tras el mostrador.

- Alex, ¿Has sabido algo de… como se llama?- Pregunto Macarena.
- Dimitri y no, no he sabido nada de él, tenía la esperanza que me esperará a la salida el sábado pero nada paso, en realidad que ilusa fui al pensar que podía interesarle, si no tengo nada que llame la atención de un hombre.

- No digas eso Alex, tú eres hermosa lo único es que no te quieres dar cuenta, y si Dimitri no aparece, él se lo pierde.
- Tienes razón, total hay más hombres afuera como ninguno de ellos será el que esta destinado para mí-.

En ese momento Carolina termino la caja, así que me fui a ocupar mí puesto de trabajo, trate de no pensar en Dimitri, pero me fue imposible, cada vez que sonaba la campanilla de la puerta mi corazón latía más y más rápido, pero ninguno de los que cruzaba la puerta era quien yo esperaba, era muy duro darme cuenta que otra vez tenia razón y él no aparecería.

Las horas pasaron muy rápido y también ayudo el hecho que vino mucha gente hoy, estuvimos llenos todo el día, ya a la hora de cena r solo quería llegar a la casa y dormir porque solo eso me dejaría descansar verdaderamente.

Así pasaron los días, iguales al anterior. Yo entre la universidad y el café, pero aun esperando a Dimitri el cual nunca volvió, ya perdí la esperanza de verlo otra vez en mi vida, también estaba Diego que aun me persigue como mi propio perro faldero, se ofrece a llevarme los libros, a ayudarme en ramos que me cuesten y así sucesivamente, se desvive por mí y yo no puedo corresponderle, por estar pensando en alguien que o piensa en mí.

Continuara.....

1 comentario:

  1. primerooooo!!
    oye cori increible este me gusto mucho
    de la univesidad al trabajo
    del trabajo a la universidad
    jjajajaja sigee asi
    10/10

    atte Fantasma_de_bardock

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